viernes, 6 de diciembre de 2013

La búsqueda del Equilibrio

Muchas veces, al preguntar a la gente sobre el concepto de equilibrio, he notado que hay una creencia respecto a la dualidad entre "el bien" y "el mal".

Esto en muchas ocasiones puede usarse como una salida o escusa para justificar una acción "indebida" a los ojos de los demás (o de uno mismo), recurriendo a frases como: Es parte del equilibrio, no se puede estar siempre bien, no todo puede ser siempre perfecto, etcétera.

De entrada tenemos que aprender a ver las cosas como son, empezando por una gran ley de la Aplicación Mental que dice que Sólo el BIEN es real. Es decir que el mal no existe. Cuando uno dice que algo está mal, en realidad sólo está "poco bien". Cuando estás enfermo sólo estás "poco saludable". No sientes Odio, en realidad sientes poquito amor y así continúa la lista.

Una vez dicho esto, el equilibrio no es un balance perfecto entre lo bueno y lo malo, puesto que no hay malo. Incluso la famosa imagen del Yin Yang tampoco representa eso, el muchas veces mal interpretado círculo blanco/negro representa la dualidad de las cosas (Hombre/Mujer; Día/Noche; Frío/Calor).

Entonces la pregunta es, si sólo existe lo bueno ¿En qué consiste el verdadero equilibrio?

Sencillo, en lograr balances óptimos de bien en las diferentes áreas de nuestra vida: Profesión, Salud, Familia, Finanzas, Espiritualidad y Personal. Una persona que destaca profesionalmente debido a sus grandes logros en la empresa donde trabaja, pero que su salud está afectada por la falta de sueño y malos hábitos alimenticios, simplemente no vive en equilibrio.

Lo mismo si goza de salud, finanzas sanas, éxito profesional, pero nunca está con su familia, y al verlos suelen discutir y enojarse, no se está viviendo en equilibrio.

¿Y entonces como puedo medir mi equilibrio? En efecto, visto desde esta perspectiva, el equilibrio se convierte en algo muy relativo tanto para quien lo vive desde dentro, como para quien lo juzga desde afuera. Por ejemplo, lo que en mi opinión pueda ser el ideal de salud, no lo es forzosamente para los demás, así pues, el equilibrio es un traje a la medida, cuya tela son nuestras acciones y el sastre somos nosotros mismos.

Es importante tomar en cuenta esto, pues de lo contrario podemos caer en desear el equilibrio de los demás o imponer el propio y así perder nuestra individualidad.

¿Y cómo sé si estoy equilibrado? Haciéndote preguntas inteligentes y dando respuestas honestas, por ejemplo:

- ¿Con el dinero que gano y la forma en que lo administro, me alcanza para cubrir un estilo de vida respetable?
- ¿El tiempo que paso con mi familia es de calidad y suficiente?
- ¿Mis alimentos son adecuados en calidad y cantidad para estar bien nutrido?
- ¿Dedico suficiente tiempo de mi vida a mi búsqueda espiritual?
- ¿Amo el trabajo que realizo y lo desempeño con pasión?
- ¿Hago suficientes cosas para mi diversión personal?

Y como seguro estarán pensando, estás preguntas siguen siendo muy relativas ¿Cómo sé qué estoy bien nutrido? ¿A qué se refiere con estilo de vida respetable? ¿Búsqueda de mi espiri... qué?

Para poder contestar todo esto de manera asertiva, debemos buscar la respuesta en el fondo de nuestra conciencia y del corazón, es ahí donde se haya la verdad de lo que somos y de lo que podemos ser, en este punto no debemos temer a darnos cuenta de que nuestra vida está desequilibrada. Muchas veces por miedo podemos caer en la negación de la realidad y simplemente decir que todo está bien, que así es como queremos vivir.

Más bien, al darnos cuenta del "poco equilibrio", podremos emprender las acciones necesarias para contra restarlo.

Tomando todo esto en cuanta, tal vez podamos decir que la búsqueda del equilibro sea incluso aún más importante que la búsqueda de la abundancia, es decir podría ser el primer paso a seguir para poder vivir plenamente, a final de cuentas la abundancia es una ley de la naturaleza y el equilibrio es una condición generada por el mismo hombre.

En resumen, la búsqueda del equilibrio consiste en bordar tu mejor traje, aquel con el que te vestirás en la fiesta de la vida. Que no te queden largas las mangas ni te apriete la corbata, que no sudes ni sientas frío, que combines a la perfección, que no tenga arrugas y que esté limpio.

Cuando vayas por la vida con la sensación de que estás vistiendo ese traje, entonces deja de hacerte preguntas, pues ya estás viviendo en equilibrio.

martes, 3 de diciembre de 2013

Comprender la muerte le da sentido a la vida

Recordando una bella anécdota de El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte, donde cuenta que una mujer en NY que estaba muy enferma, escuchó de la visita de un gran maestro Tibetano en la ciudad. Ella sin sentir un interés peculiar por el budismo, en su desesperación por probar de todo, decidió visitar al maestro Dudjom Rimpoché.

Entre su desesperación y su la conmoción que le causó la presencia del maestro, se puso a llorar y dijo:

- Mi médico sólo me da unos meses de vida ¿Puede ayudarme? Me estoy muriendo. 
Para su sorpresa, Dudjom Rimpoché dejó escapara una pequeña sonrisa llena de dulzura y compasión y le dijo: 
- Mire usted, todos nos estamos muriendo. No es más que cuestión de tiempo. Simplemente unos morimos antes que otros.

Esto la ayudó a reconocer el carácter universal de la muerte. Le habló del proceso de la muerte, de la aceptación de la misma y de la esperanza que hay en ella, y finalizó con una práctica de curación que ella siguió . Esta mujer, aparte de aceptar la muerte, siguió al pie de la letra las indicaciones recibidas, y sanó.

"...cuando aceptamos la muerte, transformamos nuestra actitud ante la vida y descubrimos el vínculo fundamental entre la vida y la muerte, existe la extraordinaria posibilidad de sanar".

...

¿Qué tan seguido reflexionamos sobre el carácter universal de la muerte y su inevitable llegada? ¿Qué tanto aceptamos este hecho? ¿Qué tan aferrados estamos a la vida? 

En este mundo moderno, nos hemos encargado de pensar en todo menos en la muerte y en lo que pasará cuando esta llegue, peor aún, no nos ocupa lo que pasará después de esta. En ocasiones, cuando llega a visitarnos y se lleva a un ser querido, la nostalgia nos invade, y esto es simplemente porque no la comprendemos.

Si comprendiéramos la muerte, le daríamos más sentido a la vida. Después de todo, al final del día, ninguna de nuestras pertenencias materiales se irá con nosotros después del último aliento, lo único que podemos en verdad acumular son bellos momentos en forma de recuerdos.

Cuando comprendemos la muerte, valoramos mucho más el poder ayudar a los demás, dar amor, un beso, un abrazo, la sonrisa del niño, la brisa en tu rostro, el sol calentando tu piel, el oxígeno que entra a tu cuerpo, el sonido de un instrumento, el sabor de un fruto, todo esto y más cobra sentido y aumenta su valor.

Así que "Mire usted, todos nos estamos muriendo" y mientras esto ocurre ¿Qué estás haciendo de tu vida hoy? ¿Cómo estás contribuyendo? ¿A dónde te está llevando tu modo de vivir?

Lo mejor que puedes hacer hoy por ti y por la humanidad, es levantarte y sonreír a todo el mundo, empezando por el espejo, seguido del vecino, al taxista, a la taquillera del metro, a tu jefe, a tu compañero de trabajo que detestas, a tu familia, al mesero, al perro, a la planta, al sol, a la lluvia, a tu Dios.

Actúa con amor y bondad, ayuda al prójimo y recuerda que tu tiempo presente es lo único que tienes.

Respeta a la muerte y serás respetado en la vida

Namasté.